Leda va camino del cuartel general, ha
recibido un mensaje urgente del sargento Rafa, han descubierto una
emisión pirata y ella y su unidad tienen que ir a inspeccionar la
zona.
Conduce pensando en sus cosas. Hace
tres meses que no ve a su marido, está de misión diplomática en el
extranjero. No se puede decir que le eche de menos, aunque tampoco es
mal chico, se conocen desde pequeños. Fue un matrimonio decidido por
el padre de Leda, y ella simplemente se resignó a aceptar. Está
preocupada porque hoy su asistente casi descubre su tesoro. Leda
guarda una cajita con una foto y un carta de su novio de la
adolescencia, lo único que le queda de él. Ha intentado en vano
ponerse en contacto con algún viejo conocido de la resistencia, para
averiguar qué le pasó realmente a Jon.
Ensimismada, ni siquiera se da cuenta
de que ya ha llegado al cuartel general y el soldado de la puerta le
está hablando:
Soldado: Tiene que enseñar su
identificación.
Leda: Ah, sí, perdone, aquí mismo la
tengo (enseña su carnet).
Soldado: oh, la hija del coronel Fernández, su padre es un ejemplo a seguir para todos nosotros.
Leda: Sí, bueno, perdona, han llamado
con urgencia a mi unidad, si no le importa...
Soldado: Sí, por supuesto, perdone,
puede pasar. Le advierto que esta noche hay luna llena.
Leda: Gracias, buenas noches.
Después de ponerse el uniforme y de
preparar las armas para la misión, se dirige a la sala de reuniones
para recibir las órdenes...cuando un pensamiento la asalta: ¿luna
llena?, ¿qué ha querido decir?